Quito, 24 de mayo de 2004
El olor de la panela fresca se escapa por las paredes de tabla de una construcción entre de los cañaverales que se mueven con el viento.
Es el recinto El Paraíso, en Pacto, una parroquia del Distrito Metropolitano de Quito. Allí se fabrica panela en polvo con "sello verde" para los mercados de la Unión Europea.
El Paraíso es una meseta ubicada a 1 450 metros sobre el nivel del mar. Los cultivos de caña, café y los pastizales parecen unos parches abiertos en el bosque primario.
Allí funciona una de las 20 unidades paneleras de Pacto que -en conjunto- producen hasta 1.200 quintales de este dulce extraído de la caña.
Con el apoyo de la Corporación Financiera Nacional (CFN), Maquita Cushunchic y la Red Internacional de Comercio Comunitario (una ONG italiana), los campesinos se capacitaron y tecnificaron la producción de panela.
Así formaron la Cooperativa de Producción Panelera de El Paraíso (Copropap). Con una inversión de más de 20.000 dólares montaron una pequeña fábrica equipada con un motor de diésel y construida en acero inoxidable.
Esta empresa beneficia a alrededor de 900 personas en Pacto y El Paraíso. El costo de las 100 libras es de 26 dólares. "Fue la única alternativa para sobrevivir. La venta de panela en cargas para el mercado local está saturada".
Ese es el testimonio de Ángel Tufiño, quien llegó al pueblo hace unos 50 años. El olor de la caña y el calor subtropical le atraparon para siempre.
Sin embargo, el inicio de la actividad minera en esa parroquia preocupa a estos campesinos que combinan la actividad panelera con la crianza de animales y el cultivo de plátano, yuca y frutas para los mercados de Quito, San Miguel de los Bancos, Nanegal...
Segundo Leiva, otro pequeño productor panelero, recuerda que hace meses, cuando varias empresas mineras realizaron el "cateo de las minas" (las pruebas para identificar el potencial aurífero) se registraron explosiones. "Se estremeció la tierra, no sabíamos lo que pasaba".
El inicio de las prospecciones mineras coincidió con la suspensión temporal de las exportaciones de panela. El Centro Regional para la Cooperación, una ONG italiana que les apoya en la búsqueda de nuevos mercados, ya expresó su preocupación por los impactos de las actividades mineras. Ello podría ocasionar la pérdida de la certificación biológica que les permitió entrar en la Unión Europea.
Junto con la fabricación de panela, los campesinos de Pacto y sus comunidades vecinas trabajan en el desarrollo de otras actividades productivas sustentables. El azúcar orgánico y la producción de café biológico son dos. También quieren apostarle al turismo.
Sin embargo, los proyectos están paralizados indefinidamente. La contraparte europea espera que se solucione el conflicto entre defensores y opositores a la minería.
Paolo Fink, el párroco que aboga por las actividades mineras, asegura que la suspensión de las ventas a Europa no tiene nada que ver con la minería. A decir del sacerdote italiano, en la panela se habrían encontrado restos de neumáticos que se queman para cocinar este dulce. "La actividad minera todavía no inicia".
Los pacteños no quieren perder su prestigio como productores de panela.
En el noroccidente hay varios vestigios de los yumbos. Las piscinas de Tulipe y los petroglifos de Pacto son solo dos muestras de interés turístico.
El potencial turístico de esta parroquia todavía no está explotado. Las cascadas del río Pishashi y las caminatas guiadas son una opción.
En Pacto aún existen zonas de bosque primario. Los propietarios están empeñados en protegerlo para conservar las aves y plantas nativas.
Los colonos esperan que la Dirección Nacional de Minería revoque las concesiones que se entregaron el año pasado. Otras siete están en trámite.
Trabajo 50 años en la fabricación de la panela. En los últimos años los costos del producto disminuyeron considerablemente. Una carga, que pesa unas 150 libras, llegó a valer hasta 13 dólares. Es imposible sobrevivir con esos precios y pagar a los jornaleros. Desde que estamos produciendo panela en polvo de óptima calidad se mejoraron los precios. El producto se va a Italia y España. Primero nos capacitamos y mejoramos la forma de producir. Tenemos miedo que con el inicio de las actividades mineras los ríos y las quebradas se contaminen y así se suspendan las ventas. La minería es una actividad que solo puede beneficiar a pocos y perjudicar a todos los campesinos.
[fuente]
http://www.elcomercio.com/noticias.asp?noid=94374