Guayaquil, 3 de junio de 2004
¡Qué bestialidad la cantidad de rumores que hubo durante estos días! Todos horribles y desestabilizadores.
Que el presidente se había ido a Guadalajara. ¡Ay no, qué bruto!, ese no creo que era rumor sino que era cierto. El rumor era que había adelantado en un día su regreso. ¡Qué rumor más horrible! ¡Qué desestabilizador!
Que Patricio Acosta, ya desvisado, no quería dejar el Ministerio y seguía actuando a pesar de haber sido destituido y por eso se había ido a Riobamba a entregar obras. ¡Imagínense semejante estupidez de rumor!
Que había renunciado el ministro de Agricultura. ¡Qué malevolencia!
Y que el Pozo ya mismo se iba. ¡Rumores, rumores!
Que, para dividir a la Conaie, se había nombrado ministro de Bienestar Social a Antonio Vargas, el más desacreditado de los líderes indígenas, y que él había nombrado como su asesor a Bolívar González, ese que antes estaba con Wilma y que ahora ya no iba a cobrar a veinte mil cojudos sino, desde sus nuevas funciones, a ayudar a otros veinte mil. También cojudos.
Que el Vicepresidente había dicho que el país estaba en terapia intensiva y que por eso él pasó todo el domingo en el Swissôtel al borde de la piscina, en terapia intensiva, leyendo y bronceándose de la cintura para arriba.
Que el asesor del Presidente, Polibio Córdova, había dicho que el Gobierno tiene el apoyo del 60% de la población. ¡A qué nivel de absurdo al que llegaron los rumores! De no creer, francamente.
En fin. Para qué les canso. La verdad es que ya no se podía más con tanto rumor.
Por suerte regresó al país la señora Kristie Kenney y con eso paró en seco la ola de rumores. Fue directamente donde Gutiérrez a presentarle su apoyo. Si a veces ella es ministresa del Interior y de Defensa, ahora vino como ministresa de Relaciones Exteriores, cargo que está vacante porque el Zuquilanda no asoma y, cuando asoma, no sabe nada, con lo que se pasa en Rusia negociando aviones. Lo que se sabe con absoluta certeza es que el Gutiérrez le va a mandar a la Kenney, en premio al tanto apoyo que le ha dado en los momentos cruciales, de embajadora a Suecia. ¡Qué bruto! Cómo se ha de desprender pues de su brazo derecho. Más bien el Gutiérrez está de que le diga a la Kenney que le nombre a él embajador en Suecia y ella se quede nomás gobernando aquí, porque es la única que puede detener la avalancha de rumores que tanto daño hace al país.
Chuta: ¡Propalar el infundio que el Vargas es ministro de Bienestar Social! Solo a una mente perversa se le ocurre mesejante atrocidad.
Verán, ustedes no oirán rumores y solo haránle caso a la Kenney, que es la voz oficial.
[fuente]
http://www.eluniverso.com/