Los colores del Huipala

Xavier Lasso

Diario El Comercio, edicion digital

Quito, 17 de junio de 2004

 

Una mezcla de sensaciones desconcertantes me deja el fracaso del más reciente, que no último, porque seguramente habrá otros, levantamientos indígenas. Pena, bronca e incertidumbre que, en el fondo, se confunden con el miedo es lo que siento. Pena porque lo que llegamos a calificar de lo más lúcido de la política de nuestro país, décadas atrás, se ha minado, debilitado, como cualquier cosa. Es que la distancia, por su contenido preferentemente étnico, que tomó el movimiento indígena frente al resto de la sociedad le fijó pronto unos límites poderosos. Bronca porque la dirigencia, y uno supone que son los cuadros más lúcidos, no supo tomar distancia frente a las veleidades del candidato que ellos catapultaron a los primeros lugares de la escena política nacional.

Antes de la toma del poder la doctora Nina Pacari fue testigo de la íntima opinión que tenía Lucio Gutiérrez de ellos. El primer viaje a Estados Unidos, la primera parada, inevitable, que todo elegido tiene que hacer para rendir examen antes de la formal toma de poder, ya la dejó a ella a un lado, como a la vera del camino, maltratada. Entonces ella supo que el "compañero" presidente empezaba a patinar. Pero nada pasó, prefirieron el silencio, callar lo que presentían, es que las pequeñas parcelas de poder sobrante eran un imán tentador. Incertidumbre porque después de esto qué va a pasar.

Cooptados como han quedado deberán intentar zafarse de las amarras y trampas tendidas. ¿Cómo lo harán? Ahí está la cuestión. La división interna que los ha debilitado puede que se resuelva aplicando los principios que los animan: no mentir, no robar, no haraganear, quizá sea suficiente para reagruparse. Pero ahora lucen partidos, cada quien dueño de una parcela, funcionales a lo que al Gobierno más le convenía: dividir para gobernar. Sin embargo, sin el menor atisbo de autocrítica se lanzaron solo palabras al viento, a la sociedad ecuatoriana: que al Presidente lo echaremos con la Ley o sin ella. Arrebatos de Blanca Chancoso que no hallaron una respuesta seria en el resto de la sociedad.

Personajes históricos, cuadros con estupenda formación se han alejado de la lucha diaria, están en otros escenarios. Luis Macas, por ejemplo, dedicado, más bien, a la docencia. Quizá sea este el síntoma de poca preparación de los dirigentes que se hicieron cargo del movimiento en los últimos años, cuando la improvisación, la ambición, las veleidades, encontraron espacio en una expresión política que lucía como reducto de algo distinto.

Ya no se puede trabajar con la simplificación, el complejo de culpa, el voluntarismo. Lo indio ha sido injustamente relegado. Nuestra historia ha estado repleta de vergüenzas raciales, las razas ni siquiera existen, que no podremos enmendar solo desde la culpa. El movimiento indígena abrió, no solo en el Ecuador, una enorme esperaza. La política podía ser distinta, la sociedad cambiaría para bien. Ahora cuando el Coronel, que sin ellos no iba a llegar muy lejos, les ha dado una dura paliza, victoria de hoy, quién sabe los que cosecharemos mañana, deben intentar elaborar un discurso más ecuménico.

Hasta aquí eran ellos y una base militar que se ha erosionado. En el resto de la sociedad quizá se encuentre el recambio que le dé larga vida a su accionar.

 

[fuente]
http://www.elcomercio.com/noticias.asp?noid=96482

 

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