La deforestación y la invasión ponen en riesgo a la etnia Awa

Diario El Comercio, edición digital

Quito, 25 de octubre de 2004

 

Redacción Ibarra

El mantener intacto su territorio, compuesto por 101 mil hectáreas de bosque subtropical, es una de las prioridades de la Federación de Centros Awa del Ecuador.

Este milenario pueblo indígena está asentado en una zona compartida de Imbabura, Carchi y Esmeraldas, rica por su diversidad en fauna y flora, propias del bosque del Chocó.

Según Hermes Cuasaluzan, coordinador de proyectos de la Federación, las constantes amenazas de invasión de colonos y la presión de las empresas madereras son los problemas constantes con los que sobrevive el pueblo Awa.

"En la última campaña electoral, varios políticos de Esmeraldas, volvieron a ofrecer tierras de la Federación Awa a los pobladores afroecuatorianos de Ricaurte", denuncia Cuasaluzan. De esta manera se reactivó la demanda de campesinos negros sin tierra de 20 hectáreas del territorio awa. Pero, este no es la única.

Dos precooperativas de la parroquia Chical, en Carchi, también están interesadas en las tierras de las comunidades de Río Tigre y el Pailón.

Incluso, presentaron una demanda ante el Instituto Nacional de Desarrollo Agrario, impugnando un título comunitario de propiedad del territorio awa, que data de 1985.

La otra presión proviene de las empresas madereras y palmicultoras, del cantón San Lorenzo, en Esmeraldas.

Según los dirigentes awa, muchos vecinos creen que el bosque, que les garantiza alimentos, está abandonado porque se lo mantiene intacto.

Roberto Fuentes, coordinador del Programa de Recursos Naturales del Territorio Awa, dice que las empresas ofrecen construir caminos hacia las comunidades a cambio de madera. Esos ofrecimientos demagógicos causaron estragos en comunidades como Guadualito, en el norte de Esmeraldas, donde se deforestó el 60 por ciento de las 2.400 hectáreas de sus bosques, señala.

Para frenar estas amenazas, la Federación impulsa un programa de manejo forestal, con el apoyo de organizaciones ambientalistas y del Gobierno. La idea es garantizar fuentes de trabajo, mediante un programa de producción forestal sostenible, la protección de la fauna y flora y el desarrollo social. El manejo de sistema forestal cuenta con cinco técnicos indígenas y dos externos, que están realizando un inventario de la flora y la fauna.

Jaime Shiguango señala que el inventario se realiza, desde hace un año, en la comunidad del Río Bogotá. Ahora se sabe que las especies grandes como el puerco saguino emigraron por la excesiva cacería y la colonización. Eso a su vez provocó la desaparición del Jaguar, por falta de alimento.

 

[fuente]
http://www.elcomercio.com/noticias.asp?noid=107434

 

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