Por nuestros Derechos e Izquierdos

Luis Terán Obando

Quito, 10 de diciembre de 2004

 

Reflexiones del autor sobre los Derechos Humanos y su vulneración con motivo del Día Mundial de los Derechos Humanos.

 

Garantizar una vida digna para todos es la esencia de los derechos humanos, la dignidad por sobre todo, sin embargo la realidad nos hace estrellarnos con que esas garantías mínimas no tenemos a nuestro alcance, la educación para nuestros hijos, la salud para todos, la seguridad social se han vuelto privilegios mas no derechos.

Y los izquierdos aquellos que mejor les llamaríamos izquierdosos, que garantizan sus canonjías, sus privilegios y se pelean por puestitos en las cortes o tribunales electorales se olvidaron tempranamente que están para defender los intereses comunes a los ciudadanos es decir nuestros derechos.

Cuando despierten del sueño o regresen se su paseo como diputados, concejales, consejeros, Alcaldes, prefectos, jueces, funcionarios o como elegidos, invitaran a tirar piedras, a votar presidentes, a nombre de nuestros derechos y esconderán sus oscuros intereses otra vez pretendiendo ser elegidos después de dos años a algún puestito de elección popular.

Defender, promover y ejercer nuestros derechos nos compromete a una lucha constante en esta sociedad que nos tiene sobreviviendo, vulnerabilizados, en nuestra ciudad en que revientan polvorines como cualquier camareta y los culpables siguen en la impunidad en la que se declara inocentes a los culpables y se priva de la libertad a los inocentes, hablar de sueños, de derechos ya dejo de ser un lirismo para captar dinero para pocos, hay sembrarlo y ejercerlos en el diario vivir con acciones no violentas y no solo con marchas para la foto en donde reviven muertos y vivos y de esos bien vivísimos como los que aparecen cada dos años en elecciones o cada 10 de diciembre en el Día de los Derechos Humanos.

Los derechos no tienen bandera politiquera nos pertenecen a todos, son garantías y no se suplican menos aun mendigan, es obligación de los mandatarios posibilitar su ejercicio, y no solamente ensayar discursos para el momento y olvidarse se sus obligaciones el resto del año.

Los niños y niñas que han muerto por hambre les reclaman justicia por derecho propio desde sus tumbas, los desnutridos, los analfabetos desde tempranas edades, las y los agredidos y maltratados, los que no pueden decidir por si mismos, los encarcelados siendo inocentes, los desempleados y obviamente las mujeres marginalizadas por este nuestro sistema de muerte, si nuestro, suyo también ya ve que vivimos en el y hacemos poco para cambiarlo.

Mientras no entendamos que luchar por los derechos humanos de cualquier ciudadano, es luchar por nuestros propios derechos como el bien mas preciado, seguiremos dependiendo de los sinvergüenzas de la politiquería que venden su conciencia por fundas de caramelos compradas con el dinero gubernamental en si nuestro dinero para repartir en las hambrientas comunidades indígenas, rurales y urbanas, que necesitan el sustento diario como derecho para sobrevivir.

Por nuestros derechos,por los derechos de todos forjemos una patria nueva, una sociedad de derecho, como nuestra Constitución así lo establece para todos.

 

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