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Las obras continuan en el polémico proyecto de la presa Baba

Diario El Comercio, edición digital

Quito, 7 de junio de 2007

Redacción Quevedo

Trabajos en El Descanso, cantón Buena Fe (Foto: El Comercio)

El paisaje ya no es el mismo en una parte del valle del río Baba. Cerca del sector El Descanso, el entorno cambia irreversiblemente.

Cada día, el movimiento de tractores, retroexcavadoras, volquetas y rodillos es intenso. Cultivos de palma africana, árboles nativos y otro tipo de vegetación han sido segados con maquinaria pesada. La eliminación de la vegetación se ha hecho en una amplia zona donde se construye la obra.

El curso del río Baba marca el límite entre Buena Fe y Valencia. El proyecto ocupa terrenos de ambos municipios en un extenso vergel. En el lado de Buena Fe, el río Peripa, un afluente de mediano caudal, está obstruido cerca de su confluencia con el Baba.

Es el primer río que ha muerto con esta obra, se lamenta Luis Sánchez, dirigente del Comité Cívico de Quevedo.

El cauce siempre fue fuente de pesca y alimentación. Ellos no olvidan las épocas de desove en invierno y la abundancia de bocachico, barbudo, dama, chame y otras especies.

Los obreros también están abriendo un canal para trasvasar agua a lo que será el dique 2, conforme los diseños mostrados anteriormente por Odebrecht.

En El Descanso (Buena Fe) hay un acceso al sitio de la obra. La vía cruza la propiedad de los herederos de Juan Liu-Bá. Por allí, solo se permite el paso a los hacendados y de los comuneros del lugar.

En la puerta principal de acceso hay guardias privados de Odebrecht. Si alguna persona quiere ver la obra no puede pasar. Hay que pedir permiso al campamento de la compañía e ingresar por Camarones (Valencia).

Para llegar a la obra, en el lado de Valencia, hay que entrar por el sector de Fumisa, en el kilómetro 35 de la vía Quevedo-Santo Domingo, y luego cruzar el puente de Camarones. Desde allí hay una vía lastrada que conduce hasta el dique, en construcción.

El camino que atraviesa por varias haciendas, entre ellas del Grupo Wong, está en buenas condiciones. Por allí ingresan tráileres llevando tractores, retroexcavadoras, rodillos, cuenta Vinicio Zambrano, morador de Fumisa.

Al llegar al sitio un guardia recibe a los visitantes y les pide identificarse. Allí hay un campamento donde están los técnicos que supervisan los trabajos. Ellos no permiten fotografìar la obra sin autorización. También hay talleres de mecánica, carpintería, comedor...

El ruido de los motores terminó con la tranquilidad del lugar. Decenas de hombres y maquinaria pesada trabajan todos los días, incluyendo los fines de semana. Con tractores, rodillos y volquetas se está dando forma al dique.

En la orilla del río Baba se ha construido un talud con material pétreo. Eso impedirá que el caudal inunde la zona, en caso de crecientes, y que afecte los trabajos.

Desde la cima de una pendiente se divisa el contraste que marca la obra en el valle del Baba. Allí está la zona desbrozada junto al suelo fértil que será inundado.

Una obra que resulta polémica

Los cuestionamientos que hizo el ministro de Energía, Alberto Acosta, a la ejecución del proyecto no incidieron en el avance de los trabajos a cargo de Odebrecht.

El Secretario de Estado dijo que al Estado se lo obliga a aportar con 12 cuotas de 12,5 millones cada una, más una extra por el mismo monto para financiar la obra. En total 162,5 millones de dólares, sin recibir utilidades a futuro.

En la parte legal hay un enmarañado esquema jurídico. Además, los trabajos no cuentan con la denominada ingeniería de detalle. Para Acosta, es preocupante porque se contrató una obra de 208 millones sin contar con estudios, diseños y planos definitivos.

Los representantes de Odebrecht no han querido emitir comentario alguno tras las críticas del presidente Rafael Correa y del Ministro. Esperamos que sea Cedege, que es nuestro cliente, la que se pronuncie al respecto, dice, el gerente de Administración y Finanzas de la constructora brasileña, Marcio Ribeiro.

Cedege revisa la parte financiera, ambiental y jurídica del proyecto, para hacer correctivos, dice Luis Piana, presidente de la entidad: El Estado asumirá el proyecto para que sea estatal.

Las comunidades de Patricia Pilar y varios gremios de productores y pescadores del norte de la provincia la rechazan, porque es un proyecto disfrazado para robarse el agua. Alfredo Chum, uno de los críticos del proyecto refiere que el proceso está viciado de irregularidades e ilegalidades, por lo que debe pararse.

[fuente]
http://www.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=115429&id_seccion=10

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