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Las mujeres indígenas y negras de América Latina y el Caribe sufren una triple discriminación

Kintto Lucas

Inter Press Service (IPS)

Quito, 8 de agosto de 2007

Mujeres indígenas y negras de América Latina y el Caribe sufren una triple discriminación por sexo, raza y clase social en la política y en el trabajo.

Así lo explicaron participantes del panel Ciudadanía y participación política de las mujeres indígenas y afrodescendientes, en la X Conferencia Regional sobre la Mujer que se celebra en esta ciudad hasta este jueves.

La dirigente indígena guatemalteca Otilia Lux de Cotí aseguró que desde nuestra visión, la lucha por el derecho a la participación de la mujer va unida a la lucha por el derecho a la participación del pueblo indígena.

Nosotras somos discriminadas por los Estados, por los hombres y muchas veces por las otras mujeres, por eso para corregir las desigualdades históricas debemos reestructurar el Estado y construir una sociedad igualitaria, aseguró De Cotí, ex ministra de Cultura y Deportes de Guatemala.

Por eso al exigir cuotas de participación femenina es necesario también especificar las cuotas de mujeres indígenas y afrodescendientes, recomendó.

Queremos rescatar la democracia, y para eso debemos replantearla desde nuestra visión. Una democracia desde América Latina sólo puede ser intercultural, argumentó.

La dirigente afrobrasileña María Inés Barbosa aseguró que machismo y racismo están en la misma base de construcción de los Estados nacionales de América Latina y el Caribe.

Para eliminar el machismo y el racismo es necesario cambiar la sociedad. Muchas veces en foros internacionales cambiamos las palabras para no cambiar la sociedad. No podemos seguir en eso, debemos cambiar la sociedad, aseguró.

No nos engañemos, muchas veces los documentos que surgen de estas reuniones son una cosa, pero la realidad de las mujeres indígenas y afrodescendientes afuera es otra, porque además somos las más pobres, afirmó.

La indígena miskita nicaragüense Margarita Antonio aseguró que es necesario que los Estados y las agencias de Naciones Unidas sigan trabajando en una mayor formación de las mujeres, que a su vez deben entregar el conocimiento adquirido a quienes permanecen en las comunidades para acortar las distancias que también existen entre diferentes sectores de la población femenina.

Al panel, organizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer y la Secretaría del Foro Permanente de Asuntos Indígenas, asistieron más de 100 representantes de diversas organizaciones regionales.

Las indígenas presentes hicieron conocer el manifiesto Por la construcción de un estado plurinacional.

A pesar de los avances cuantitativos y cualitativos, a la mitad de la década dedicada a lograr los objetivos de Desarrollo del Milenio y la Segunda Década de los Pueblos Indígenas del Mundo, enfrentamos una situación crítica agudizada por la aplicación creciente de políticas macroeconómicas que desconocen los derechos colectivos de nuestros pueblos, dice el documento.

También asegura que el avance de los derechos humanos de las mujeres indígenas está vinculado a la lucha por proteger, respetar y ejercer tanto los derechos colectivos de los pueblos como su unidad basada en sus territorios, recursos naturales, conocimientos tradicionales colectivos y el pleno reconocimiento de las instituciones de autogobierno.

Reconocemos la importancia de los Objetivos de Desarrollo del Milenio como herramientas para avanzar en estrategias para el desarrollo sostenible y los derechos humanos de las mujeres a pesar de que las metas utilizadas para medir sus avances no incorporan indicadores de pertinencia cultural, afirma el manifiesto hecho público este miércoles.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio fueron adoptados en 2000 por los países miembros de las Naciones Unidas como una plataforma para abatir la pobreza y la desigualdad en todo el mundo, mejorar la salud, la educación y la equidad de género, combatir la contaminación y adoptar un modelo de desarrollo sustentable y un régimen de comercio internacional más justo. El plazo para alcanzar las metas vence en 2015.

El documento de las mujeres nativas recomienda a los Estados que adopten de forma inmediata la Declaración de los Pueblos Indígenas de la ONU, aprobada por el Consejo de Derechos Humanos en junio de 2006, como plataforma básica para el desarrollo y la participación equitativa de las mujeres indígenas.

Según un estudio del Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación de las Naciones Unidas para la Promoción de la Mujer (UN-Instraw por sus siglas en inglés), otro de los organizadores del panel, las indígenas experimentan el acceso a los recursos y a espacios de poder de manera distinta que los hombres y mujeres no indígenas.

Ellas, que representan casi 60 por ciento de las 50 millones de personas indígenas de América Latina y el Caribe, enfrentan además una triple discriminación por su condición de mujeres, indígenas y pobres afirma la investigación.

Esta edición está dedicada a abordar la contribución de las mujeres a la economía y la protección social, sobre todo respecto del trabajo no remunerado, y la participación política y la paridad de género.

En esta materia, además de las reformas de los sistemas electorales, es necesario modificar numerosos aspectos de la cultura política que provocan sesgos discriminatorios, como el acceso inequitativo al financiamiento, la influencia desigual de las redes sociales y el uso injusto del tiempo que (...) exige a las mujeres centrar su atención en las labores reproductivas, afirma un estudio presentado por la Cepal el martes.

El surgimiento de liderazgos femeninos en la región, el comportamiento electoral crecientemente autónomo de las mujeres y el voto femenino a favor de las mujeres constituyen parte del nuevo escenario democrático", señala el documento El aporte de las mujeres a la igualdad en América Latina y el Caribe.

La paridad es uno de los símbolos de las nuevas democracias, que se presenta como un recurso ético para fortalecer la legitimidad de las instituciones democráticas, afirma.

En busca de la paridad política

El progreso legal de los países de América Latina y el Caribe no ha logrado terminar con la segregación femenina en la vida política y pública, aseguraron asistentes a la X Conferencia Regional sobre la Mujer que se realiza en esta ciudad.

En el primer día del encuentro, inaugurado por el presidente de Ecuador, Rafael Correa, participaron su par de Chile, Michelle Bachelet, y la vicepresidenta de España, María Teresa Fernández de la Vega, así como delegaciones de más de 30 países.

Justamente en Chile y en España, los actuales gobiernos iniciaron sus mandatos con la investidura de gabinetes paritarios, la misma cantidad de hombres y mujeres al frente de los ministerios.

Si bien su acceso a la primera magistratura significó la derrota de la exclusión y la victoria de la inclusión y en su país y en su gobierno se realizan esfuerzos para llegar a una paridad en la representación política y pública de hombres y mujeres, falta mucho para terminar con los prejuicios que permanecen, dijo Bachelet.

Se deben apoyar todas las iniciativas que promuevan el acceso de la mujer a la representación pública y política porque la equidad en ese terreno no es un tema numérico, sino de principios democráticos, agregó.

Tanto las leyes que establecen cuotas obligatorias de presencia femenina en los órganos políticos y las listas electorales como otras iniciativas ayudan a derrotar definitivamente la exclusión, estimó.

Por eso, en septiembre enviará al Congreso legislativo de su país un proyecto de ley para fijar una cuota mínima de representación de las mujeres en los cargos electivos.

Para la mandataria chilena, la participación laboral de las mujeres, el cambio de sus relaciones en la vida doméstica y el haber alcanzado la posibilidad de ocupar un cargo de autoridad en muchos países constituyen la mayor revolución del siglo XX.

Más mujer, más democracia, más justicia. La igualdad no es un sueño, concluyó Bachelet ante la ovación de cientos de participantes.

La vicepresidenta primera de España, Fernández de la Vega, que se definió como tributaria de una visión democrática y feminista del mundo, afirmó que sobre millones de mujeres pesa una losa de injusticia por ser consideradas ciudadanas de segunda clase.

Además de lograr la paridad en la política, es necesaria una igualdad laboral que termine con la vieja división sexual del trabajo, dijo Fernández de la Vega.

Es fundamental la implementación de leyes y políticas de Estado que terminen con el trabajo doméstico no remunerado que cumplen millones de mujeres, sostuvo.

Las mujeres se han hecho cargo de la atención a los demás, y se ha asumido como natural algo que no lo es, por eso es imprescindible desarrollar políticas para que se aborde la responsabilidad pública de esas labores.

La necesidad de reconocer el valor que aportan las mujeres a la economía y a la cohesión social por el trabajo doméstico no remunerado que realizan y, al mismo tiempo, la necesidad de ofrecer propuestas para que sea resuelto y compartido de otra manera es una tarea prioritaria, afirmó.

De igual modo, es imprescindible seguir trabajando por una democracia inclusiva, paritaria, plena, que incorpore a las mujeres a todos los ámbitos de decisión, y así poner fin a una injusticia secular, restituyéndoles el pleno derecho de ciudadanía, dijo la española.

Si bien la participación política de las mujeres en el ámbito nacional ha aumentado en la última década en América Latina, se está lejos de la paridad de género, afirma un estudio del Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación de las Naciones Unidas para la Promoción de la Mujer (UN-Instraw por sus siglas en inglés).

En el ámbito del Poder Ejecutivo, la proporción de presencia femenina pasó de nueve por ciento a 14 por ciento en 10 años, en el Senado creció de cinco a 13 por ciento, y en la cámara baja de ocho a 15 por ciento.

Pero en el plano municipal, la instancia de representación y gobierno más próxima a la ciudadanía y más vinculada a la vida cotidiana, el porcentaje de participación de las mujeres es mucho menor y no ha crecido de modo considerable en el último decenio, afirma el UN-Instraw.

Según datos recabados por la agencia de las Naciones Unidas en 16 países latinoamericanos, sólo 5,3 por ciento de las administraciones locales están encabezados por mujeres, lo que equivale a 842 de los 15.828 gobiernos municipales.

En el ámbito local se presenta una paradoja: el municipio es el espacio donde las mujeres más participan en la vida económica, social y cultural, pero donde menos ocupan cargos políticos, afirmó Carmen Moreno, directora del UN-Instraw.

En los países que cuentan con leyes de cuotas a favor de las mujeres en las listas para las elecciones municipales se incrementó notablemente la cantidad de concejalas o regidoras, dijo Moreno.

Sin embargo, dicho mecanismo no se aplica a las candidaturas uninominales para las alcaldías, que siguen siendo casi exclusivamente dominadas por hombres.

Por su parte, la dirigente indígena ecuatoriana Blanca Chancoso dijo a IPS que la discriminación en el ámbito político y público es mucho mayor cuando la mujer es pobre, nativa o afrodescendiente.

La desigualdad en la política también tiene un componente de clase social y étnico que es necesario tener en cuenta, argumentó Chancoso.

La líder histórica del movimiento indígena ecuatoriano aseguró que los pobres, los indígenas y los negros tienen muchas menos oportunidades de llegar a una representación pública.

La afirmación es corroborada por otro estudio de UN-Instraw, según el cual las mujeres indígenas experimentan el acceso a los recursos y a espacios de poder de manera distinta que los hombres y mujeres no indígenas.

Ellas, que representan casi 60 por ciento de las 50 millones de personas indígenas de América Latina y el Caribe, enfrentan además una triple discriminación por su condición de mujeres, indígenas y pobres, afirma la investigación.

En Bolivia, Colombia, Ecuador, Guatemala y Perú, donde por lo menos la mitad de la población femenina es indígena, los obstáculos están relacionados con la tradición conservadora, la indocumentación, el alto porcentaje de analfabetismo, el escaso acceso a recursos económicos, la falta de mecanismos de desarrollo de capacidades y las formas centralistas del ejercicio de poder, entre otros argumenta el estudio.

La conferencia, que continuará hasta este jueves en Quito, es el foro intergubernamental más importante de la región para el análisis de políticas públicas de género y es convocada cada tres años por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Esta edición está dedicada a abordar la contribución de las mujeres a la economía y la protección social, sobre todo respecto del trabajo no remunerado, y la participación política y la paridad de género.

Al inaugurarla, el presidente Correa dijo que ojalá el próximo gobierno ecuatoriano sea presidido por una mujer.

No podemos hablar de desarrollo mientras sigan las discriminaciones de género", argumentó. "En la calle, codo a codo, somos mucho más que dos, decía [el poeta uruguayo] Mario Benedetti. Patria con rostro de mujer, bienvenidas, concluyó.

http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=41733

[fuente]
http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=41763

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