Quito, 28 de marzo de 2006
En el mes de diciembre de 2005 la Cámara de Representantes de los Estados Unidos de América, aprobó el proyecto de Ley Sensenbrenner (denominado "Protección de Fronteras, Antiterrorismo y Control de Inmigración Ilegal" – Ley H.R. 4437), el cual entró a ser tratado por el Comité Judicial del Senado el 2 de marzo de 2006.
Esta propuesta contiene un sinnúmero de violaciones a los derechos humanos, posibles únicamente en un Estado omnímodo que se muestra renuente a la firma de todos los tratados internacionales que signifiquen defender la vida y la integridad de las personas. La vigencia de la Ley H.R. 4437 (conocida como la ley anti-inmigrante) significaría un evidente retroceso para todas las naciones y pueblos, a pesar de los esfuerzos internacionales para alcanzar un nuevo orden internacional, regido por la paz, la cooperación como sistema de convivencia y la igualdad jurídica de los Estados.
Entre los atropellos más flagrantes que esta propuesta de Ley contiene debemos señalar los siguientes:
En definitiva esta Ley busca volver la inmigración un crimen, aún cuando Estados Unidos ha sido construido a partir del esfuerzo de los migrantes. Por otro lado, no deja de ser paradójico que en tanto este país quiere implementar un sistema de fronteras abiertas para el mercado, esté criminalizando el tránsito de las personas en su territorio. En la actualidad se encuentra en la mesa de negociaciones el Tratado de Libre Comercio que busca dicha apertura desde lo comercial en beneficio de los más poderosos, sin tomar en cuentan la condición humana en ninguno de sus aspectos, transformando nuestra economía en una economía de consumo. Debemos preguntarnos, ¿cómo podemos negociar con alguien que nos considera criminales por el solo hecho de buscar una mejor calidad de vida, de la cual fuimos negados?.
Esto reafirma el doble rasero del Gobierno de los Estados Unidos, que pese a haber sido electo con un amplio voto de latinoamericanos migrantes, hoy en día está a punto de condenarlos a una peligrosa acción que exacerbaría la violencia en contra de nuestros compatriotas y de otros pobladores latinos en Estados Unidos.
Con estos antecedentes, los abajo firmantes nos oponemos a la adopción de la Ley H.R. 4437, por el Senado estadounidense, y condenamos el irrespeto absoluto de los derechos humanos y la pluriculturalidad de los migrantes, a quienes se les impediría toda posibilidad de inserción social y laboral, profundizando su marginalidad y exclusión no sólo social sino política. Nos sumamos a las campañas de millones de latinos y estadounidenses que desde los propios Estados Unidos y el resto de América Latina están haciendo un llamado para detener esta Ley inhumana y discriminatoria.
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