Quito, 13 de octubre de 2006
Caminando como se camina un domingo por la mañana, entre la despreocupación y la alegría, se encontró, manos a boca, con el graffiti. ¿Graffitti? ¿Qué es un graffiti? Es un escrito en la pared, hecho a mano, al apuro y con la urgencia de decir algo. Eso es un graffiti. Leyó el graffiti que comenzaba asi:
Nuestros sueños
.
Así comenzaba el escrito, en letra grande y negra, con un bordecito rojo. Nuestros sueños. Una palabra basta, a veces, para que las ideas se disparen y eso pasó. sueños.
Mis sueños son poco complicados, como dice la canción. mi pueblo sueña cosas sencillas, un trabajo digno y pagado con lo suficiente para vivir con decencia. No puedo negar, yo también tengo ese sueño.que al terminar los estudios, pueda tener un empleo que me haga sentir útil y me valore como persona. No quiero ser como la vecina, que trabaja en la empresa de flores, le pagan 120 al mes que no alcanza para nada y además, ahorita se entera que está dañada los ovarios por los químicos.Sueño con un empleo para mí y para mi hermano y para mi otras hermanas. y para mis primas y para mi mejor amiga. mejor dicho, sueño con empleo para todas y todos.
Pero para que haya empleo, sueño con educación para todos, gratuita y de calidad, sueño que nadie se quede sin escuela y que todas las escuelas sean las mejores del mundo y que del mundo entero los niños se peleen para estar en una escuela ecuatoriana. que los profesores sean los mejores y los libros de calidad y gratuitos para que el derecho a aprender sea realidad y no mentira a medias o verdad a medias, que es lo mismo.
Así sucede con la gente, apenas escucha o lee una palabra, enseguida se le vienen a galope otras tantas palabras que son ideas, y que en este caso, son sueños de un domingo por la mañana.
Mi pueblo sueña cosas sencillas. por ejemplo, que todo el petróleo sirva para que hayan más y mejores centros de salud y hospitales, que si alguien, cualquier persona ecuatoriana, en cualquier enfermedad grave o simple, tenga la mejor atención. la atención que toda persona merece. nada más y nada menos, eso sueño.. Sueño que nadie se robe los recursos naturales, que se respete la selva y los manglares. Sueño que se cultive más trigo y más arroz y cebada, no solo flores y brócoli, para que no compremos trigo y arroz a otros países. Sueño que en todas las empresas, las ganancias sean para todos y no solo para el empresario. porque los que trabajan siguen pobres mientras los empresarios se enriquecen sin límites.
Sueño que los concejales y diputados sean representantes de la gente y no de los partidos políticos que obedecen a caudillos. Sueño que me pregunten lo que quiero para el presente y el futuro de mi ciudad, de mi provincia. ¡De mi país!
La mirada siguió la lectura del graffiti, el escrito en el muro decía:
Nuestros sueños
.
Nuestros sueños. claro, no son solo mis sueños, son los sueños de todos y todas, son nuestros sueños, ¡nuestros sueeeeñoooos! Tiene razón el escrito: nuestros sueños no pueden ser, hoy por hoy, satisfechos por las elecciones.. Porque las elecciones cambian de gobierno pero el poder sigue intacto, lleno de vanidad y corrupción. Explotando y vendiendo la patria a pedazos en el mercado libre. Bien dicho: ¡Nuestros sueños no caben en sus urnas!
El domingo en la mañana sigue su marcha y ella se aleja del muro que queda como una inmensa lápida escrita por una mano anónima: Nuestros sueños no caben en sus urnas. En su cabeza sigue dando vueltas el escrito del muro: Nuestros sueños no caben en sus urnas.
Ximena Gudiño
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